miércoles, 20 de enero de 2016

Los anticuarios ganaron la batalla en el Puente Maipú

 

A través de este video de Somos Noticias Norte, se pueden ver imágenes y comentarios sobre la resolución del conflicto a favor que tuvo en vilo a los anticuarios del Puente Maipú, que une el Ferrocarril Mitre con el Tren de la Costa en Olivos. Por decisión de la Jueza Federal Sandra Arroyo Salgado, los 20 comerciantes que allí trabajan pudieron regresar a sus negocios, que estuvieron tres meses inhabilitados por conflicto entre el concesionario Carlos Olivares y la entidad Nuevos Ferrocarriles Argentinos, que había desalojado a los comerciantes.

El conflicto se inició cuando Nuevos Ferrocarriles Argentinos canceló la concesión con el señor Olivares, a mediados de septiembre de 2015. Éste tenía hasta 2020 la administración de los locales del Puente Maipú del Tren de la Costa, los cuales habían pasado, de ser un mini shopping en sus épocas de los noventa, a ser un polo de anticuarios en la Zona Norte del Gran Buenos Aires.

Nuevos Ferrocarriles Argentinos, ante la cancelación de la concesión, dejó los locales inhabilitados y con los comerciantes sin poder sacar siquiera sus mercaderías de éstos. Ante esta situación, los anticuarios realizaron protestas y contrataron a un grupo de abogados, los cuales, tras tres meses de ardua gestión judicial, permitieron, por acción de la jueza, la reapertura de todos los locales a mediados de diciembre de 2015.

Por ahora, los queridos anticuarios podrán respirar tranquilos, por lo menos durante los próximos cinco años. No obstante, la población de Zona Norte prefiere la bondad de los estos comerciantes del ayer, al menos, para que el Tren de la Costa mantenga su aire pintoresco, antes que proyectos inmobiliarios de dudosa procedencia y de aún más dudosos beneficiarios. Con los anticuarios, el Tren se asegura cierto realce que necesita para su objetivo turístico.

jueves, 14 de enero de 2016

Llegamos al Año Nuevo Juliano

Un típico plato de varenyky, común en la comida ucraniana, polaca y judía. Preparado para las Fiestas de fin de año.
(Foto del autor)


Hoy 14 de Enero, se cumple el Año Nuevo... para el viejo calendario Juliano. Éste fue inaugurado en la Roma de Julio César hacia el 46 a. C., y fue el calendario según el cual los primeros cristianos se acostumbraron bajo el dominio romano. Fue el que instauró el año de 365 días tal como lo conocemos, con un año bisiesto cada 4 años.

Recién en 1582 se instauró el calendario gregoriano por orden papal, ya que se había producido un desfase de 10 días entre las observaciones solares y el calendario. Éste impuso que los años terminados en 00 sólo fueran bisiestos si eran divisibles por 400. Así 1700, 1800, 1900 no fueron años bisiestos.

En el área de los países eslavos, el calendario gregoriano recién se impuso en 1917, con la caída del régimen zarista ruso. Pero en la comunidad católica ortodoxa, el viejo calendario juliano siguió teniendo vigencia, coexistiendo a su vez con el recién impuesto calendario gregoriano. Y de allí que, en las tradiciones orientales, se use el 6 de enero (24 de diciembre en el viejo calendario) y el 14 de enero (1º de enero según el calendario anterior) como fechas respectivas de Nochebuena y Año Nuevo, respectivamente. Al menos, esas fechas serán así hasta el año 2100.

A qué vamos con esto: que para las Fiestas, los ucranianos, en sus tradiciones de siglos, tienen una particularidad en Nochebuena: comer 12 platos típicos diferentes. Pero de éstos, en la práctica, en las cenas de la colectividad ucraniana se ven reducidos a cuatro: la kutyá (cereales con miel), el borsch (sopa de remolacha), los varenyky (semejantes a los ravioles con relleno de papa y queso blanco o ricota, del tamaño de una empanada) y los holubtsi (niños envueltos de arroz, envueltos en hojas de repollo).

Por lo general, en la reunión familiar de Nochebuena, el líder de la familia declara unas palabras alusivas, y da origen al recitado de oraciones, que suelen ser un Padre Nuestro, un Dios te salve María y un Gloria. A lo que a continuación se canta el más tradicional de los villancicos ucranianos, "Boh Predvichniy" ("Dios Eterno"). Por lo general, se canta la primera estrofa, y a veces, la última. Hecho todo este ritual, se ofrece a probar la kutyá, para presentar la dulzura del año que vendrá, y se comen los otros tres platos, a lo largo de la cena.

El autor de esta nota vivió esa particularidad en la cena de Nochebuena pasada, en casa de su tío y primos. Tiene una gran calidez, y permite unir lo tradicional con lo familiar. Tiene un encanto especial, que une a las familias con las tradiciones de nuestros ancestros.

Aunque el 31 de diciembre, este autor la pasó solo. Pero no por eso, dejó la tradición. Pudo prepararse el rico plato de varenyky que ven en la foto que corona esta nota, con cebolla rehogada y jugo para la ocasión. Fue una velada memorable, en la cual pudo respetar sus orígenes y comer un delicioso plato.

Así que, ahora que para católicos romanos y ortodoxos ya estamos en 2016, les deseo a todos ¡Feliz Año Nuevo! (Z novem rokom!).

lunes, 4 de enero de 2016

Mi vida como sacristán de iglesia

Los elementos que un sacristán debe cuidar en una Iglesia de rito oriental (foto del autor).
Desde el Día de Todos los Santos, en noviembre pasado, tengo un nuevo oficio: ser sacristán de iglesia. Lo hago para una de las sedes de la Iglesia Greco-Católica Ucraniana, por orden del párroco local.

Reemplacé al sacristán anterior, ya anciano y enfermo, que lamentablemente falleció sólo tres días después que me designaran en el puesto. Desde entonces, debo asistir todos los domingos a Misa, donde veo la ceremonia desde un punto diferente al de un feligrés común.

En principio, el rol requiere mucha concentración: hay que estar antento ante todas las indicaciones rituales del cura a lo largo de la Misa. Hay que llegar un poco antes, para ya recibir las primeras indicaciones desde antes del comienzo.

El principal cuidado que un sacristán debe tener, es el encendido del inciensario, que es el que ven a la izquierda de la foto adjunta. Éste contiene una calderilla donde se encienden carboncitos, y encima de éstos, el incienso. Mas, para las Iglesias orientales, no vale el incienso común esférico y amarillento; se usa incienso del Monte Athos, blanco, más cúbico o poligonal en bloques, y que se tiene que traer importado de Ucrania porque las santerías de aquí no lo tienen. Al inciensario, el cura lo usa por lo menos unas cuatro veces a lo largo de una Misa común.

Otros roles como sacristán es portar una vela ritual, como rodear el altar mientras el cura lleva la Biblia y luego, estar al lado con la vela en la lectura del Santo Evangelio. Más adelante, cuando se brinda la ecuaristía, debo portar un plato con una tela sagrada, como protector para cuando los feligreses comulgan. También, al comenzar y finalizar la misa, encargarse de la iluminación de la iglesia, tanto en velas como en luces.

Al finalizar la misa, llegan a la sacristía los feligreses que revisan la recaudación de la limosna. Más allá de toda la labor de sacristán, a nosotros no nos toca dinero alguno: ése va para la Iglesia y para el cura que celebra, nada más.

Hay veces que la labor se alarga por celebraciones especiales, como responso por muertos o bien hechos extraordinarios como Bendición de Aguas, de Frutas, de Canastas como se hace en Pascuas. Esto extiende por lo menos media hora más a la celebración, con lo cual, el desempeño como sacristán se extiende de una hora a una hora y media en cada celebración esas veces.

Ojalá estas indicaciones les sean útiles para entender los puntos básicos de este ministerio espiritual que ejerzo ya unos dos meses y pueda aclarar el misterio de asistir a un sacerdote en las Misas.

viernes, 1 de enero de 2016

Un recuerdo para Antonio Carrizo, eximio y memorioso locutor

El recordado locutor y animador, de extensa trayectoria, nos dejó a los 89 años de edad.


Nos ha dejado Antonio Carrizo, víctima de un ACV a los 89 años de edad. Nacido en 1926 como Antonio Carrozzi, este hombre desarrolló, a partir de 1948 desde una propaladora de su General Villegas natal, una sublime carrera como locutor en medios radiales y televisivos.

En la década de 1960 se hizo famoso por conducir "Sábados Continuados" en Canal 9, que le hacía competencia a los "Sábados Circulares" de Pipo Mancera en la televisión abierta de la época. Más adelante en el tiempo tuvo su programa "La vida y el canto", por Radio Rivadavia, durante una larga trayectoria. También, entre 1989 y 1997, fue el compañero "serio" del disparatado "El Contra" que hacía el recordado Juan Carlos Calabró, también por televisión.

Notable en su arte, se caracterizaba por tener una memoria prodigiosa y tener dos grandes amores: el fútbol y el tango. Solía recorrer librerías antiguas, al punto de que el autor de esta nota se lo encontró, una tarde de verano de 1996, en una librería de viejo en el Macrocentro porteño. Su archivo personal era frondoso pero, por razones de mantenimiento de su ancianidad, sus familiares se vieron obligados a vender parte de su colección de revistas encuadernadas, que este autor llegó a ver vendiéndose en ferias de anticuarios, al menos, en una de Acassuso.

Tenía una gran pasión por la entrevista. Sus diálogos más famosos fueron, sin duda, aquellos que hizo con Jorge Luis Borges a fines de los años setenta, compilados en el hoy inhallable libro "Borges el memorioso", que ojalá vuelva a editarse. Gran animador, su profesión le permitió transmitir su gran habilidad para comunicar. Quien escribe esta nota, ha sido testigo de verlo in situ, ejercer con maestría su profesión en el verano de 1999, en los estudios de Radio 10 cuando estaban en Uriarte y Nicaragua, en uno de sus últimos programas de radio con buena audiencia que tuvo en su extensa labor.

Se sabrá perdonar mezclar lo personal con lo informativo en esta nota, pero Antonio Carrizo sin duda ha entrado en el Olimpo de los medios modernos, en el que dio y, con su memoria, seguirá dando cátedra a generaciones de profesionales de la comunicación. Para transmitir, de manera breve y concisa, la "verdat", como él decía, ya que solía argumentar que los términos que finalizaban con "d" no eran audibles y con "t" se debían pronunciar.

Hasta siempre, gran maestro, y que Dios te tenga en la gloria, junto con Borges, Fangio y Gardel, a quienes tanto admirabas.

domingo, 27 de diciembre de 2015

Cine: La fuerza despierta a Star Wars para una nueva generación


Mi décima película vista del año resultó ser Star Wars VII: The Force Awakens. Primera de la saga que veo estrenada en cine, lo que le da un plus especial. Disfruté mucho con la película, a la que juzgo a nivel de las anteriores.

El avance de la misma va presentando en principio de a uno a los tres nuevos personajes fuertes de esta nueva trilogía, y la segunda mitad, a otros tres venerables personajes del casting clásico de 1977. El McGuffin central de la película tiene que ver con algo que lleva a la búsqueda de alguien perdido.

Del cast, sin duda el mejor es Harrison Ford, cuyo papel merece, a mi juicio, candidatearlo a premios como mejor actor de reparto por este film, Oscar incluido. Varias veces, sobre todo al final, me emocioné hasta casi las lágrimas, entre tantos déja vu y flashbacks entre pasado, presente y futuro de la saga.

Mi única decepción fue la ausencia de mi ansiada Mara Jade, pero me dejó la esperanza de que tal vez elementos del Universo Expandido de Star Wars no sean del todo descartados en este nuevo esfuerzo, ya que por lo menos, pueden ser reimaginados en ésta y las próximas películas de esta saga.

Con cinco estrellas de cinco, no tengo dudas de que esta nueva entrega abrirá nuevo público y nuevas generaciones a las ya (por lo menos) dos que ya siguen esta particular space opera. La película es altamente recomendable no sólo para los fans, sino también para pasar un gran fin de año emocionante.

Chapeau una vez más, al universo de Star Wars. Sin dudas, la Fuerza los acompaña una vez más.

viernes, 25 de diciembre de 2015

Elegía por un mecánico de barrio




El garage donde se produjo el siniestro. Al costado, un Mercedes olvidado (foto del autor de la nota).


El sábado 12 de diciembre pasado, hacia las 14:10 de la tarde, al volver de Capital, vi un grupo de vecinos arremolinados en torno a este garage en Curupaytí y Los Paraísos, en Villa Adelina. Diez minutos antes, una sonora explosión conmocionó al barrio. Entre la muchedumbre, miré hacia dentro del garage y vi un cuerpo tendido en el suelo, rodeado de un charco de sangre, temí lo peor.

La víctima era Matías, un mecánico del barrio que era muy hábil con su trabajo. De origen checoslovaco, había trabajado para una estación de servicio cercana, y tenía amigos allí. Había conseguido el garage para hacer sus trabajos y tenía cada vez más clientes. Se había casado, tenido hijos, separado y vuelto a juntar. La vida parecía sonreírle.

Pero la sobrecarga de trabajo y la idea de hacer las cosas rápido a cualquier precio le jugaron una mala pasada. Al utilizar un soldador para reparar un tanque, se produjo la explosión. Sufrió daños severos en la cabeza y en el cuerpo, que lo dejaron inconsciente. Fue inmediatamente internado en el hospital con respirador pero, una semana más tarde, falleció.

No cabe duda de que fue un accidente de trabajo, del cual los familiares eximieron de toda responsabilidad al pobre locador que se mortificó ante la tragedia de lo sucedido. El locador es un buen hombre mayor que supo darle confianza al mecánico, alquilándole el garage a precio accesible.

Matías dejó una novia desconsolada y descendientes que sabrán que fue bueno en lo suyo. También dejó un Mercedes 280 que tenía para restaurar, que de seguro alguien va a querer comprar, dado el valor de la marca de la estrella de tres puntas.

Dejo esta crónica para que esta anécdota de barrio permita el recuerdo de un muchacho talentoso, como los tantos que hay en mi zona de Villa Adelina.

lunes, 13 de mayo de 2013

Aeroflex

Martín Gorri fue, como todos los primeros jueves de mes, a la reunión de la única asociación a la que pertenecía: la POCA, Pocket One Collectors Association. Eran tiempos sombríos para Martín, y se refugiaba en la asociación que se convocaba en el bar Danubio. La reunión era a las 21 y el viaje en el 60 lo animaba.

"Vení Martín, tenemos que comentarte algo", lo recibió Oscar en la reunión. "Alfredo trajo el catálogo de Inglaterra", y así la decena de parroquianos se reunió tras el pequeño libreto que presentaba las maravillas de la colección deseada. "Otra vez los de Universe la pegaron, ¡presentaron el Branquial!", un curioso coche fusiforme que tenía escapes a los costados que partían de "agallas" como las de los peces.

"Déjenme con esos modelos tontos. A mí me gustan más los de la gama Classical Years, son como en los tiempos de Nistley", exclamó César. Los locos de los Pocket One añoraban los tiempos en que Boris Nistley, oscuro líder de la marca, presentaba interesantes novedades todos los años, como cochecitos de bomberos con escaleras expandibles, miniveleros que eran sensibles al aliento y tractores que venían con cuerda para imitar el ruido de los motores.

"A ver éste...", divisó Martín. "¡Es un concept!" "¡¡¡Un concept!!!" respondieron los demás. "¿Pero cómo te vas a fijar en un 'Mastodóntic Aeroflex'?", sentenció Oscar; "Para concepts, ¡es mejor el Proven!" celebró Juan Manuel. "Claro, porque vos manejás un Mercurial del que deriva", le espetó Víctor.

"Sé del 'Aeroflex'", retomó César, "pero me dijeron que es un modelo misterioso. Los que lo tienen no se quieren desprender de él, no sé por qué. No he tenido oportunidad de ver uno en serio." Martín se preguntó qué sería aquello que tenía tan aferrados a un modelo que, por cierto, no era más que uno de los 60 que la Pocket One traía cada año.

La reunión finalizó con la cena, un carré de cerdo con papas españolas espectacular, y la exposición de los pocos modelos que pudieron conseguir en los últimos días. Eran los tiempos de los precios locos, y la inflación hacía tanto que los pudieran conseguir un Pocket One añoso regalado, como uno nuevo a peso de oro.



Cinco días después, se lo encontró en el mercado. En la góndola de autos en miniatura había carraspeado entre los Pocket One. Entre los coloridos modelos, destacaba en el fondo de unos blisters un voluminoso fantasma marfil. Era un prototipo, que tenía en sus laterales escrito "Aeroflex". No dudó en llevárselo.

Al llegar a su casa, sacó el blíster de su bolso. Con cuidado lo abrió y sacó el pequeño ejemplar. Divisó su cabina de burbuja plástica y sus faros pintados. Hacia el centro, vio una hendidura que marcaba el cochecito por la mitad. "Tiene partes móviles", rezaba el cartón del empaque. Movió la parte trasera del chasis, y éste se flexionó presentando un brillante motor de doce cilindros en V. Martín quedó maravillado por su fulgor.

El brillo fascinaba al coleccionista de manera tal, que le hacía olvidar todo. Parecía un anillo mágico. Martín creyó ver una leyenda en lo que sería la tapa de válvulas, algo grabado. Y como un toma de carburador pintado de rojo brillante, que lo hacía ver como un rubí. Con el reflejo de la lámpara de dibujante con que se iluminaba, el rubí le trajo un recuerdo como un rayo. Y muy grato.

Recordó sus quince años, y cómo había festejado tras un recital de Boombox Twenty. Lo que había festejado frente a "Lonely Home", "Bliss on Fire" y otros temas de esa banda pop que había llegado sólo una vez a su ciudad. Después recordó aquella vez que había ido a la heladería del centro y se había comido medio kilo de menta granizada. Y otro flash del rubí le recordó a Juanita, la única novia que tuvo. La noche que rozaron sus labios, y que se besaron a media luz bajo la lluvia.

La suma de recuerdos iba in crescendo cuando un desliz del pulgar cerró la tapa del motor. Y los recuerdos bonitos cesaron. Otra vez estaba en la mesa de dibujo, observando su Aeroflex, no lejos de los demás Pocket One que tenía en su vitrina. Sintió un dejo de tristeza. Y sintió el reflejo de querer ver de vuelta el motor.

Otra vez la magia. Otra vez, los recuerdos. Salidas, comidas, amores. Un caleidoscopio de alegría a través del brillo del rubí. Y una vez más, la tristeza, cuando otro desliz cerraba el capot trasero del Aeroflex. Estaba por abrir el cubremotor una tercera vez, cuando tocaron a la puerta de su dos ambientes.

Era Pedro, su vecino. Con su hijo Orestes. Martín mucho no los quería, porque Pedro decía que su afición era digna de niños, y que tanto mejor, que gente como su hijo los jugara, en vez de guardarlos. Martín estaba por excusarse, pero un empellón pasó a través de la puerta.

"¡Orestes, Orestes! ¡Qué chico!", exclamó el padre. "¡Venga para acá! Esa costumbre de meterse en casas ajenas sin permiso..." Lo llevó de una oreja, y prometió a Martín que el hecho no se volvería a repetir.

Martín les dijo adiós y volvió a sus cavilaciones, cuando notó que el Aeroflex no estaba más. Sintió una gran sensación de tristeza, el gamberro de Orestes se lo había llevado. "Y de seguro lo jugará, y don Pedro se va a excusar, mejor que lo jueguen...", bramó. Y con un poco de agua con soda se quitó el disgusto aquella tarde.


Pasaron los días. Pasó un mes. No supo qué decir en la siguiente reunión de la POCA, y ni quería nombrar al Aeroflex. Pero fue en vano. "¿Viste que a Juan Manuel lo atropelló un camión?", le comentó Oscar por lo bajo. "Tuvo que ver ese maldito Mastodóntic concept. Ya decía César que ese modelo era extraño. Quería estar todo el día con él. Decía que le recordaba sus campeonatos de papi fútbol. Y salíamos de su casa cuando el Beckett lo pisó, con el modelo en la mano."

"¿Lo tenés?", le preguntó Martín. "No, se lo llevó la policía como prueba. No podían creer semejante adicción", confesó un desolado Oscar. "No puedo comprender, y mirá que junto Pocket One desde los años setenta, que uno de ellos generara tanta adicción. No puedo creer que, como dice acá en la nota..." Lo miró, le despertó una alarma y arrebatado lo leyó con atención.

Pensó en Orestes. En el modelo que el chico le había birlado. Y salió raudo de la reunión papel en mano, sin terminar unos ñoquis a la bolognesa que recién acababa de empezar. Tenía que avisarle a Pedro de que no se le ocurriera...

Llegó a su edificio en la noche oscura. Buscó el 3º "D". Tocó el timbre nervioso. "¿Sos vos, Martín?", se escuchó la voz cansina de Pedro. "Ah, ¿qué hacés coleccionista? Me acordé de vos porque Orestes le está entrando la manía como a vos. Ya no tiene tantas ganas de jugar, se la pasa hablando todo el día de ese Macrobiotic Astrotech, o Mangonotic Afromech, prototipo de no se qué que tiene todo el tiempo en sus manos. O más bien tenía..."

"¿Tenía?" susurró Martín entre dientes. "Sí, porque el guapo del grado se lo afanó hace dos días. Pero menos mal, porque al día siguiente tuvo una caída y no va a poder venir al colegio por dos semanas. Ese guapito siempre anda cargoseando a mi Ori. Ese Afrozech al final me hizo un favor, sacándome de encima a ese loco por un rato."

Desolado, pero tranquilo, volvió a su dos ambientes. Y en el bolsillo, sacó la fotocopia que le había sacado a Oscar. Decía "El último invento de Boris Nistley, censurado. La pintura 'Glymogyn', patentada por el brillante creador británico, fue retirada del mercado por ser acusada de provocar extraños comportamientos en los operarios de Pocket One. Produce sueños, palpitaciones y distracciones al que ve sus reflejos. Se advierte que 'Glymogyn' fue utilizada para pintar los interiores de los modelos, sobre todo los motores del llamado concept car Mastodóntic Aeroflex..."


13-may-2013